Calidad total en educación

¿Quiénes somos?

Somos una institución educativa católica, moderna, de experiencia; con un programa y una metodología propia, integrada e innovadora que busca potenciar al máximo las capacidades intelectuales y socio - emocionales de nuestros alumnos, dentro de una sólida formación de valores morales. Nos orientamos hacia una educación científico – humanista bajo los principios de la doctrina católica; donde el camino de realización para el cristiano católico es conocer, comprender, elegir, actuar y comprometerse con su Fe.

Misión

Somos una Institución Educativa Privada que forma niños y jóvenes en una educación integral, de alta exigencia y nivel académico, bajo los principios de la doctrina y moral del catolicismo con el fin de ser hombres y mujeres libres, responsables y comprometidos con la sociedad y que puedan afrontar con éxito los retos del mundo actual y forjen una sociedad donde el hombre pueda ser feliz, y orientada hacia una cultura de paz, bien común y justicia social.

Visión

Ser una institución modelo, eficiente, eficaz y efectiva en la calidad del servicio educativo que brinda, con más locales y mayor infraestructura, con docentes identificados y comprometidos con la calidad, con educandos capaces de resolver los problemas esenciales de su vida y que estén convencidos que la felicidad es primero que el éxito personal, hombres y mujeres líderes con valores democráticos contribuyendo al logro de una sociedad veraz y justa.

Perfil del alumno Sanpiniano

Reconoce a Dios como su padre y creador, asume su rol de hijo responsable y valora la vida familiar, demuestra amor y respeto a sus padres y maestros, demuestra alta autoestima, es creativo, crítico y tiene iniciativa propia, es líder, defiende sus principios éticos, morales y religiosos, es optimista, emprendedor y posee visión de futuro, tiene actitud favorable al cambio. Asume retos y desafíos, practica deporte.

Perfil de profesores parte del staff

El docente Sanpiniano desde que ingresa, asume el compromiso de ir creciendo en el campo profesional y como persona. Y por lo tanto, reconoce que debe esforzarse para ser consciente de su misión educativa y evangelizadora y de la fuerza e incidencia de su testimonio, una persona con equilibrio psicológico y madurez afectiva, abierto a la conversión permanente y a la encarnación de la fe en la vida, positiva hacia las personas y hacia el mundo, y una presencia reflexiva, crítica y creativa frente a la realidad.